Defendamos las lomas

El retorno del jefe Favre

Publicado: 2013-01-03

Desde noviembre, los amigos del No buscaban un consultor extranjero. Era la cereza que coronaría la amplia campaña que planeaban llevar adelante. Tenían las personalidades, tenían los independientes, alguito de aparato, pero faltaba un consultor. Ignoro si fue por inercia o porque algún iluminado asesor de Susana Villarán reconoció que, en materia política, el pequeño círculo caviarín que la rodea es una pena, pero buscaban un consultor extranjero.

Esta mañana, Anel Townsend deslizó que el consultor posiblemente sería Luis Favre, mi ex jefecito (ver foto). A pesar de las antipatías que Favre generó en la izquierda por su agria confrontación con Carlos Tapia, su estilo de trabajo difiere radicalmente con el mediocre empirismo suicida del círculo de confianza de Villarán.

(Para que quede claro: yo quiero que Susana Villarán continúe en la Alcaldía. La estimo, pero no puede mantener junto a su oído a un círculo de personas de incapacidad manifiesta y sin olfato político, cuya permanencia le genera más costos que beneficios y cuyo único mérito es haber permanecido leales a ella durante años. Tía Regia: no les hagas caso).

Volviendo a Favre, algunas cosas he publicado sobre él. Primero en Dedo Medio. Luego en Post Candidatos, libro editado por Carlos Meléndez. En el siguiente post, transcribo lo referido a él.

Ahora, lo comentado hoy: quién le paga, cómo le pagan, cómo le hace, cuál es el negocio.

En primer lugar, los fondos públicos no corren riesgo. Los amigos de la Municipalidad podrán ser ineficientes pero jamás corruptos. Además, para pagarle a Favre se necesitaría un forado enorme.

¿Cuánto cobraba Favre? Se dice que seis cifras, moneda extranjera. Evidentemente, no los veinte mil soles que se decía: con eso no pagaban ni su suite en el Miraflores Park Hotel. ¿Quién le pagaba? No lo sé, pero el Partido Nacionalista no era. Es más, el Partido Nacionalista ni existe. Además, en campaña el presupuesto no lo manejaba el PNP o Gana Perú sino el Comando de Campaña liderado por… Salomón Lerner Ghitis.

¿Quién le pagaría ahora? Evidentemente, manos privadas. ¿Empresas? Difícil imaginar. ¿Algún izquierdista con dinero y fama de mecenas? Chan chan.

Coda

No conozco al regidor Alberto Valenzuela, pero tampoco lo entiendo. Ahora emplaza a la SUNAT  a fiscalizar los honorarios de Favre para descubrir los “oscuros intereses” que estarían detrás. ¿?. En fin, cada cual cumple su rol. El de Valenzuela se ubica a medio camino entre lo cómico y lo trágico, entre el delirio y la locura.


Escrito por

Carlos León Moya

Contratista de Odebrecht.


Publicado en

Reforma Agraria

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